1. Define las zonas prioritarias
Comienza por accesos, puntos de entrada, parqueaderos, pasillos, cajas, patios o áreas donde se presenta el riesgo principal. No siempre conviene cubrir todo: es mejor priorizar y obtener un encuadre útil.
2. Revisa la luz y la distancia
La iluminación cambia durante el día. Observa si habrá contraluz, oscuridad, reflejos o tránsito de personas. La visión nocturna y el alcance real deben revisarse para cada punto.
3. Elige el tipo de conexión
Una instalación puede usar cableado o red, según los equipos y el espacio. Considera la distancia, la estabilidad, la energía y la facilidad de mantenimiento.
4. Calcula almacenamiento y acceso
La cantidad de cámaras, la resolución, el movimiento y los días de retención influyen en el almacenamiento. Define además quién podrá consultar o descargar las imágenes.
5. Protege la privacidad
Las grabaciones pueden contener información personal. Evita captar espacios ajenos, limita los permisos, protege las contraseñas y conserva las imágenes solo durante el tiempo necesario para tu finalidad.